¡Qué tal, amigo de los animales! Solemos decir: “se llevan como perros y gatos” para significar una relación muy antagónica con pocas posibilidades de conciliación. Sin embargo, también los gatos pueden llevárselas mal entre ellos.

No se hace muy fácil mantener la paz en un hogar donde varios gatos conviven. Los mordiscos, arañazos y chillidos abundan en esta relación. Quédate con nosotros para que te enteres el por qué pelean los gatos y aprende a detener sus riñas.

La convivencia gatuna puede ser más complicada de lo que pensamos.

Cuando dos o más gatos comparten dueño y espacio pueden llevársela no todo lo bien que deseáramos. Cuando estos bigotudos viven juntos suelen tener buenas relaciones con su madre, tías y hasta hermanos.

No obstante, la buena relación entre parientes no es permanente y llegado el momento, también pueden hacerse muy difíciles.

¿Por qué los gatos pelean?

Los felinos son una especie pendenciera por naturaleza. La razón de su disputa suele ser fundamentalmente por 3 causas:

  • Por territorialidad.
  • Por una hembra.
  • Por reacción post-traumática.

Si otro gato cruza el límite de lo que ellos consideran su territorio, de inmediato comienzan los problemas.

Muchas peleas entre gatos se inician por proteger lo que alguno considere suyo: el espacio, un juguete y hasta el dueño.

Los enfrentamientos por una hembra se explican por sí solos. Cuando se encuentran en celo, lucharán por tenerla hasta conseguirlo.

Hay casos en los que la relación entre dos gatos que en principio no tenían problemas, puede cambiar.

Sackman, experto en conducta animal explica que tuvo un caso de un gatito que tuvo una dolorosa experiencia en una cocina.

En una oportunidad, el minino puso su patita en la rejilla encendida y al caer al suelo lo primero que vio fue a su hermano. A partir de ese momento, comenzaron las peleas.

El gato que resultó quemado vinculaba la presencia del otro con el dolor y por eso, cada vez que se cruzaban peleaban. Una reacción postraumática.

¿Cómo evitar que los gatos peleen?

La primera reacción que tendremos ante una pelea de gatos será siempre gritar o aplaudir para separarlos.

Pero lo recomendable es interponer una barrera entre ambos para detener su lucha.

Como solución inmediata y momentánea funciona, pero es necesaria la implementación de estrategias para cambiar esta conducta.

En primer lugar, debemos separarlos temporalmente y que cada uno tenga su espacio delimitado.

Un área para cada uno, en donde comerán y serán atendidos individualmente.

Después trataremos que se acostumbren a sus olores. Podemos mezclar las arenas de sus respectivas cajas para que vayan acostumbrándose.

Luego, colocar a uno en el área del otro. Para que prosiga la terapia de olores.

Seguidamente, debemos colocarlos cara a cara pero usando aún una barrera que pudiera ser una puerta para bebé, por si aún no estuvieran listos, no podrán pelear.

La prueba definitiva es cara a cara y sin barrera. Te recomendamos que alguien más esté contigo para que facilite el encuentro.

Al igual que los humanos necesitan terapias para mejorar sus relaciones, podemos hacer que la convivencia entre nuestras mascotas también funcione.

Con esfuerzo y mucha paciencia, lo conseguirás.

Dame un me gusta, si estás de acuerdo…